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PVA actuará contra las máquinas restauradas que carecen de certificación

PVA actuará contra las máquinas restauradas que carecen de certificación

Un parque de máquinas obsoleto y sin las garantías que exige la legislación aplicable a las máquinas expendedoras. Este es el riesgo que se corre con la instalación de expendedoras restauradas o rehabilitadas cuya transformación afecta a lo esencial del funcionamiento de la máquina y, por tanto, requiere la certificación que otorgan los organismos competentes en la materia antes de su puesta en marcha.

Ya lo denunció la Asociación Europea de Vending hace unos meses, reclamación de la que se hizo eco Proveedores de Vending Asociados que en su próxima junta de socios abordará las acciones a llevar a cabo para denunciar ante las autoridades esto casos.

Toda máquina modificada sustancialmente está obligada a pasar los controles pertinentes para su regularización conforme a la legislación europea, las directivas y reglamentos que afectan a las máquinas y responden a los requisitos de salud y seguridad de la Unión Europea.

Necesitan su pertinente sello CE que debe ser certificado por la empresa encargada de su restauración, ya que el fabricante original pierde toda responsabilidad si la máquina ha sido manipulada, como recuerdan desde PVA. Junto al certificado, debe presentarse el informe técnico, esquemas eléctricos y electrónicos y los manuales de uso pertinente, como cualquier producto nuevo.

Son las garantías mínimas que debe exigir un operador que adquiere una máquina de este tipo y también el propio consumidor que hace uso de ellas y que puede ser el principal perjudicado en caso registrarse un problema en su funcionamiento. Son productos fuera de normativa y los consumidores carecen de protección ante ellos, señalan desde el colectivo.

Ante la proliferación de estas máquinas, PVA trabaja en un plan de acción para alertar a los operadores y los consumidores, así como para poner en conocimiento de las autoridades estas prácticas con el objetivo de acabar con estas prácticas desleales y a la vez peligrosas.

El centro de reparación de una máquina expendedora modificada en sus componentes básicos se convierte de facto en el “fabricante” de la nueva máquina diseñada y, por tanto, es responsable de la conformidad de la máquina cuando se vuelve a colocar en el mercado. También el operador es responsable de su instalación ya que debe conocer el estado del producto que explota.

 

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